jueves, 18 de junio de 2009

La Infinita Temporalidad de la Música- I

Siempre me pasa lo mismo: cuando al fin logro deshacerme de esta sórdida computadora y desempolvo algunos de mis viejos, viejísimos CD’s, la nostalgia me atraviesa la espina como morboso flechazo de tiempos pasados.
 
En términos mediáticos, -para aquéllos ociosos que no se separan de la tele- cada temporada de mi vida tiene su propio soundtrack. Y uno siempre vuelve a escuchar melodías pasadas, piezas cargadas de significación, sonatas gastadas, melancolías armoniosas, delirios musicalizados, alegrías sonoras y tristezas perennes perpetuadas en mp3, en CD, qué sé yo…

Seguro a usted le ha sucedido lo mismo, cuánto más si se ha desenvuelto en los pormenores de una corriente, paladeado las melodías de algún o hubo una época de su vida en que no soltaba el disco de (…) que de tantas veces tocado terminó por ser un diabólico remix del caos. 

Yo nací en la época en que los acetatos seguían siendo onda. Honestamente no lo recuerdo ya, pero a mis seis años ya tenía mi primer CD de… honestamente no me acuerdo, seguramente fue de alguna ñoñez popera de la que podría avergonzarme, así que lo omitiré negligentemente de la lista. 

Hago aquí un recuerdo cómico-mágico-visual-nostálgico de las melodías que marcaron profundamente los periodos de mi vida. No haga mucho caso de la impertinente mezcla de estilos… siempre he sido un cocktail de contradicciones. Comenzaré hasta donde mi desmemoriado archivo musical se puede estirar.

Temporada infantil: Los pavorosos 90’s

Yo fui el hazmerreír indiscutible de mis compañeros de primaria entre otras cosas, por mis gustos musicales. Claro, las escasas coincidencias que teníamos eran las únicas que me podían unir al grupo de niñas con las que me junté a lo largo de dichos años. ¿En qué coincidíamos aquéllos rufianes y yo? Obvio, en el pop más mediático y desdeñable de aquéllas épocas:

En las kermeses de la escuela, el minúsculo salón adaptado con papel de china en las ventanas y unas coloridas lucecitas prestadas por alguna solícita mamá no podían faltar estos hitazos...

Shakira: En esas fechas, para mí era onda. Cuando se tiñó rubia Miss Clairol se olvidó de agarrar la guitarra. “Estoy Aquí” era la más socorrida entre la chamacada. Aún escucho esas rolas de vez en cuando y no puedo evitar pensarme con mi falda azul tableada y mi mochila morada.

Fey: Cuando ella aún era joven todos trajimos el sonsonete de la canción esa “La media Naranja”. Confieso que yo también me puse pantalones a cuadritos y una mascada en la muñeca (…)

La Onda Vaselina: Corría el año de 1998 y en una de esas ramplonas celebraciones preferidas por los ñoños -el 14 de febrero-, un grupo de mocosos cantó a grito pelado la funesta melodía “Te quiero tanto, tanto, tanto…” Las maestras pensaron que sería buena idea cantarla como numerito del horror el día de las madres. Desde entonces odio los catorces de febrero; por cursis, innecesarios y por ser el día de la afectación nerviosa a ultranza.

Y aunque en esos tiempos no mascaba ni un “hello” me gustaban las tonadas de ciertas canciones en inglés...

Cher y Blondie: “Believe” y “María” fueron las rolas con las que recuerdo el fin de la primaria y su sexto año: 1999, para ser precisos.

Savage Garden: “Truly, Madly, Deeply” fue la canción preferida a la cursilería patólogica y la ridiculez innata de mis compañeras de salón.

Spice Girls: El Girl Power de las mujeronas inglesas me conquistó. A mi ingenuidad, su imagen tuttifrutti y su pseudo glamour fueron suficientes para hacerme cantar. ¿Quién no recuerda “Wannabe” y su tonada amigable y vivaracha?


Pero no piensen mal de mí. Cualquiera en sus inicios puede tener un tropiezo tan estrepitoso como yo, que caí cuan larga soy en las garras de la música popera más comercial. 
La razón por la cual los intolerantes granujas de mi escuela y por consiguiente sus mentecatos padres me etiquetaban de rara y rebelde se encuentra en estos álbumes:

Real de Catorce: Mis rolas por excelencia son “El Quinqué” y “El Taxi de los Sueños” sobre todo, porque como dice la canción, estaba casi siempre medio fuera de lugar. Cuando tenía como 10 años mi mamá me llevó a Rockotitlán (el original en Insurgentes) a verlos. Fue una gran noche…

Jaime López: Ya desde entonces cargo con eso. “Del calor a lo frío” y “Desenchufado” son mis rolas desde entonces. Y cada vez adquieren más significado para mí. Ahora mismo exploro la etapa literaria del buen López. 

Cecilia Toussaint: Va de la mano con Jaime. Cuando el hartazgo de las burlas se hacía insufrible, cantaba “Me levanté muy rara el día de hoy / Me siento bien pero me siento mal / Mejor por ahí me largo a dar el rol / Me siento bien pero me siento mal”

Julieta Venegas: Me gustaba desde Tijuana No. “De mis pasos” fue una de las rolas que me prendieron en la primaria. 

Café Tacuba: Cuando mi mamá me peinaba, solíamos cantar juntas “Las Flores”, que es sin duda la canción más tierna y amorosa que se haya escuchado en esta ciudad. Todo el Re es un retrato sonoro de mis días en la primaria. 

Botellita de Jerez: Ellos me enseñaron a decir las groserías más pedestres, con este disco comprendí el significado de los albures de mis compañeritos y me reía de sus nacadas. Cuando los niños me escucharon gritar un pendejo por primera vez, comenzaron a respetarme. 

Los Tres: “Déjate caer” fue mi primera rola viajada. Pensaba que efectivamente, la tierra es al revés y que la vida es imprecisa. 

Mexicanto: Una escena que no me puedo sacar de la memoria: Feria del Libro Infantil y Juvenil en el CNA, mis cuadernos nuevos el domingo anterior al primer día de clases y “Todo Vale Hoy” sonando. Y no podía dormir por el asunto ese de que un amigo no se encuentra tan sencillo.

Fernando Delgadillo: Solía despertarme aún de noche y llegar a las siete de la mañana a la escuela para el ensayo de la Banda de Guerra. “Carta a Francia” siempre fue mi favorita.

Fito Páez: Otra contribución de mi mamá. “11 y 6” me volvió loca. Supongo que fue la historia que cuenta, porque los de la canción eran niños como yo o porque yo también iba a cumplir once años.

***
No sé si fue el sobresalto de los veintidós o la nostalgia que un día mi Ipod sembró en los cajones de mi corazón. Pasé la semana entera en una introspección a fondo, recapitulando lo vivido, hojeando el álbum de fotografías de la memoria. 

Aquí no se acaba la historia, estimado lector. La lista es larga y los discos escuchados están apilados en caótico desorden en mi habitación. Pensé en hacer un solo post con mis comentarios, pero la lista se prolongó de más y los recuerdos se hicieron océano. 

Quizá, si las coincidencias entre usted, que lee este blog y yo, que me entrego sin peros a los juegos perversos de los recuerdos se hagan dicha y simpaticemos en uno o más álbumes. 

Al infinito y más allá…

8 comentarios:

El Rufián Melancólico dijo...

Jaime López rulea cabrón y sí, ese es de sus grandes discos, pero no sé si conoces el Odio Fonky y el No más héroes por favor, que hizo con Aguilera, el de la Barranca. Esos son oro puro. Ya me diste idea de un post, ya te estaré haciendo competencia. Saludos.

Rubén, sin creatividad dijo...

Con todo respeto (obvio que es sarcasmo) Jaime López es y siempre será una ñerada sólo superada por Arjona que es Jaime López versión televisa.

Chale amiga, esperaba más morbo en tu post, ni modo...

Por cierto, Julieta Venegas nunca tocó en Tijuana No, la chica de esa banda se llama Cecilia. La banda de Julieta cuando tocaba en Tijuana se llamaba "La milagrosa"...

Kyuuketsuki dijo...

Me siento muy identificado con algunos. Podría decirse sobre todo de Botellita de Jerez y la primera etapa de Cafeta (los discos nuevos son buenos, pero no se me hacen memorables). Y otros con los que no me siento identificado, me recuerdan a las damas que me han hecho compañía: la anterior, con Shakira; y mi compañera, con Mexicanto y Delgado Fernandillo.

Creo que todos cometimos el pecado del pop plástico... bueno, yo no, jojojo. Nomás por mis compañeritos, pero desde pequeñuelo para mi el rock fue la onda, entre los beatles de mi papá y los guns n' roses de mi hermano. Ya en la secundaria nos emocionábamos con las auténticas guarradas de molotov, pero esa ya es otra historia...

king dijo...

por aquellos de las dudas :

Teniendo entonces 17 años, un amigo de la escuela invita a Julieta a el grupo de reggae/ska "Chantaje" que seria la célula del grupo "Tijuana No!" en el que, jnto con Alexs Zuñiga compone el tema "Pobre de Ti" melodia que la dio popularidad a la banda.
Fuente: wiki

Manni Friedman dijo...

fock...de verdad los 90's apestaron xD.

Yo era muy pequeño todavia..y me averguenzo al decir que mi primer disco fue de los backstreet boys :(.

Pero por lo menos tu lo disfrutaste. Perdona la confianza pero ¿ verdad qeu se siente genial tomar la maquina del tiempo de los cd's viejos? esa que con presionar play te devuelve a tiempos dorados xD o tristes dependiendo del caso.

Nunca he tenido la oportunidad de escuchar un disco en acetato, me he visto tentado a comprar algunos pero no tengo reproductor :(, me gustaria que me diejeras si de verdad tienen mejor calidad.

aztlán dijo...

Sòlo he escuchado el Odio FUnky de Jaime Lòpez y no me gustò mucho. Creo no le he dado el tiempo que se merece al mùsico. Los demàs pues creo soy el ùnico que concuerda contigo con Josè Cruz. El Contraley se me hace un disco muy feliz, ya sabes, las trompetas y esas cosas. No sè, El Taxi de los Sueños y El QUinquè me gustan. Pero, si se trata de bandas sonoras personales, me quedo con Beso de Ginebra y COntraley (de ese disco, claro està)
Los tacubos no me gustan por la voz del cantante. He dicho.
















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aztlán dijo...

Cuando no tenga flojera te copiarè el post.















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Anónimo dijo...

hola Dari.. me encantaron las imagenes de tu blog, hay un blog que me gustaria que visitaras es sobre bicis, estos chavos estan locos, pero te imaginas una copa marathon en pleno invierno?... salu2

75xdeliciasmtb.blogspot.com