lunes, 25 de mayo de 2009

Un año de Bicis: Y sigo aprendiendo...


Darinka rides her bike...

Por muchos años busqué aprender. Malgasté mi infancia en ñoñerías como la lectura y la pintura. Nunca fui destacada en ningún deporte y poco me importaba, pues los pelafustanes esos que se ufanaban de velocidad eran lentos de pensamiento...

Estaba por cumplir 21 años y no podía adivinar nada de lo que sucedería después, andando persistentemente en mi incansable y pequeña bicicleta imaginaria.

Me caí, no una, sino muchas veces; una de ellas la más dolorosa de todas, en el septiembre de los jazmines. 


Aún hoy, un año después de mi descubrimiento más lúdico y delicioso dí un par de traspiés en mis pedales... sigo aprendiendo.


¿Cómo cambiar la melodía del viento cantándome coplas de libertad? ¿Se puede negar el ánimo de velocidad en una calle?

No hay manera de negar que andamos en bici mucho antes de que aprendieramos a darle equilibrio a nuestras llantas, y pedaleamos bajo la incierta zozobra de darnos un chingadazo en el asfalto. 

Pues sí... son los incoventientes de amar. 

Y de aprender a andar en bici...


5 comentarios:

Kyuuketsuki dijo...

Nunca es tarde para aprender a andar en bici. En ambas formas. Yo la disfruté a toda su capacidad cuando rondaba los 12 años; aunque no sabía nada todavía de otra clase de pedaleadas. Hasta a concursos y rallys entré.

Ahora que por muchos motivos he dejado un poco de lado esa bici, he pedaleado con mucha mas frecuencia e intensidad la otra bicicleta imaginaria que usted menciona... y debo decir que los ultimos 2 años se han sentido como 10. Brindemos por una y otra bici.

Oscar Miyamoto dijo...

Estimado fantasma adjetivador y escritora de closet preferida: felicitaciones!!! por ti, por tu blog. Gracias por esos posts únicos en su tipo.

Iceberg dijo...

ESCUCHANDO EL DISCO AL REVÉS.

El Iceberg es
dicotómico.


A lo largo del siglo XX, el hermetismo se vulgarizó -mediante los medios de comunicación- a tal grado que terminó siendo un espectro de las pseudociencias: parapsicología, fenómeno ovni, cofradías secretas, astrologías, investigaciones de fantasmas. Casi cualquier práctica de la vida cotidiana concentro un secreto, através del cual el ente mismo (sea texto o discurso) se recubría de interés y sofisticación. Se puso de moda poseer un secreto.

El estereotipo del "hermetismo" vulgarizado está expresado en la música transmitida a través de los discos de acetato. La consigna fue: al escuchar el disco al revés se revelará su verdadera intención; el secreto dejará de serlo.¿Pero cuál es la intención del secreto en pleno siglo XXI? De hecho no hay ninguna intención. El secreto no está de moda más, dejó su importancia al siglo pasado. Lo valioso del siglo XXI es la transparecia. Es la práctica básica de la comunicación. Un texto es perfecto, por ejemplo, si es claro, explícito; si se deja leer; si mantiene la subyacente arquitectura de las instrucciones para leerse.

En la medida que el hermetismo entró en crisis, toda práctica de "ocultamiento" del sentido textual es una práctica transnochada.

Empero, eh aquí, que hoy hay en este blog y en otros espacios relacionados una "escritura hermética". Sí Darinka es "hermética" (aunque tal vez no se ha dado cuenta).

Tengo un año de leerte; y sé que la escritura es un proceso, una práctica perfectible, por eso me atrevo -recórcholis- a darte una señal-si al caso-, para que la tomes o de la dejes; lo resumo en un enunciado: tu escritura plena en comunicación e interés se ve eclipsasda por un desbordamiento deíctico de sentido hacia el encríptamiento de fragmentos importantes que no permiten proseguir o leer la totalidad textual.

Esto es, en tus textos encuentro la intención de comunicar. De hecho, yo lector advenedizo, no tengo porque escribir aquí ya que no me invitaste, pero sí apelo a libre circulación de las ideas por Internet, para decirte que encapsulas secretos -muy locales y personalísimos- que opacan la brillantez de tu escritura. Generando una especie de mal gusto porque parece que alguien te vigilara.

El "hermetismo" de tus textos ocurre desde el punto gramatical porque: el sujeto a lo largo del texto se extravía o no se concreta; hay confusión por tanto en el empleo de pronombres; los atributos, igual que el sujeto, del predicado son confusos por no mantener una estructura en las oraciones simples y compuestas; la cohesión entre párrafos también se vuelve borrosa.

También, desde una clave semática no das la instrucciones para seguir cómodamente el recorrido narrativo de tus textos. Manejas pseudo elipsis, sustantivos anónimos (o muy locales); las isotopías (redundancias de semas) no concuerdan a lo largo de los párrafos restando cohesión y coherencia (congruencia).

En términos pragmáticos, los contextos del texto son confusos o muy locales, ya que escribes como para cómplices cercanos a ti y no abres el abanico del sentido para todo lector. En general, todo esto provoca un "estado de ánimo" hermético en quien te lee. Más allá de cualquier preparación, corriente interpretativa o académica.

Sean comentarios de mi experiencia de leerte este año. Te felicito por el próximo aniversario del blog. Aaaaahhh! La idea de fundirte con la bicicleta también delato tu perfil metafísico (dogmático diría yo). Esta idea de que el cuadro, los pedales, las velocidades y las ruedas representen el poder de la técnica sobre la mujer: o sea tú, no puede ser más que metafísica.

El frío se ha ido y el Iceberg se retira a aguas más a modo. Pero desde allá, tal vez detrás de un iglú estará en contacto.

Hay que aprender a subirse y a bajarse de la bicicleta.

Salles dijo...

"baaaaicicol, baaaaicicol". Ah (suspiro), hasta pude escuchar a Freddy Mercury mientras leía tu post. Andar en bicicleta es uno de los placeres de la vida que, casualmente, yo también descubrí no hace mucho.

El centro es el mejor lugar para hacerlo. Una "turismo", la mejor para visitar las joyas de nuestra (dicen fea) chinampa.


¿Vas a las pedaleadas dominicales de Marcelo Ebrad? Cuando veas una bicicleta de panadero excediendo los límites de velocidad y andando como loco entre los niños de Reforma, sabrás que ahí estoy.


Saludos

Denisse Berman dijo...

Vale, del suelo no pasaste y eso es lo que importa, que a final de cuentas te levantaste, te sacudiste la mugre y echaste la bici a andar otra vez. Para eso nos caemos, para quitarle las rueditas chiquitas, si no, ¿qué chiste? Saludos,

Dení.