viernes, 24 de abril de 2009

Influencias Profilácticas y Otras Ponzoñas

De no ser por la pertinente suspensión de clases -que le ha dado a mis divagaciones el virulento respiro que mi imaginación precisaba-; su desobligada y sumamente ocupada escritora de clóset no estaría escribiendo este post. 

Si al momento de leer esto, usted no está enfermo de Influenza, probablemente lo esté de paranoia o alguna de sus ponzoñosas vertientes. Si al momento de leer esto puede percibir en mis palabras el dolor corpóreo que me ha azorado todo el día, no se preocupe: este blog ha sido previamente vacunado contra virulentas influencias informáticas y ni usted ni su máquina corren peligro alguno. Si al momento de leer esto usted adivina en mis dolencias un viso de Influenza y al instante esboza una mueca de compasión por la pobre escritora apestada, no cabe duda que usted padece de Influenza mediática, mucho más poderosa, influyente e irreparable que cualquier inoportuna enfermedad.

Las consciencias frágiles se han espeluznado en el instante mismo de ver al Secretario de Salud comunicar que mañana ni a la escuela ni a ningún lugar cerrado. Disfutemos pues del recogimiento impuesto y la cuarentena inesperada.

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La tradición bíblica es precisa al respecto: la ruptura del cuarto sello hace una referencia directa a la muerte como la peste. El cuarto jinete, de color amarillo, esparció sobre la tierra las pestilencias mortales a la humanidad. 

Si usted ya ha sido trastocado por la histeria colectiva, puede tomar el hecho como significante señal de que el fin del mundo está cerca. Nada de SARS, gripe aviar o padecimientos asiáticos innombrables: nuestra conciencia nunca será lo suficientemente inmune como para deshacerse de los achaques inevitables.

Para indisposiciones enfermizas, el mundo ya está suficientemente plagado de ignorancia, mezquindad y tristeza. Habrá quien crea para sus adentros que ninguno de estos achaques es tan nocivo como los síntomas febriles de una gripe magnífica y mortal. Si usted así lo cree, seguramente usted puso los anticuerpos de la indiferencia en su cuerpo con anterioridad y ni las lágrimas vertidas sobre el diario de una crisis serán suficientes para conmoverlo.

Más que una vacuna, la indiferencia es una enfermedad que no se cura sino con el espasmo alarmante de una epidema... Santiguémonos y esperemos que ningún malévolo virus haga  de las suyas con nuestra susceptibilidad física.

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Anterior a todos los malestares que enumeran los irreflexivos, el veneno del amor ha sido el trastorno milenario de los eternamente hambrientos de sosiego y sedientos perpetuos del deseo. El mal de amores es crónico e incurable y sus inexorables síntomas son tan perjudiciales como imperceptibles:

La ausencia como indicio del infortunio que no ha sido correspondido, el vahído vertiginoso de una caída estrepitosa, el revulsivo frenesí de las madrugadas sin dormir, las calles como prolongación de los sueños y pesadillas en estado de aparente lucidez. Escasez de Luna y exceso de estrellas, mucosidad dulzona y vómitos fragantes. Resequedad de lagrimales, entumecimiento emocional y aletargamiento sentimental; euforia romántica e insensatez magnificada.

Eso, mis estimados lectores, se llama Influencia Amorosa y sólo un puñado de afortunados imprudentes pueden reponerse a sus devastadoras secuelas en el espíritu.


3 comentarios:

Kyuuketsuki dijo...

Así que después de todo, el anunciado fin del mundo viene a través de una cochina gripe con esteroides.

Que mal final. Que me devuelvan mi dinero.

*Midnight Star* dijo...

Vaya que si trae mal a la gente esto de la Influencia (siiii, varios comunicadores y comunicologos - que no es lo mesmo pero es igual - se atrevieron a decirle asi a lo largo del dia XD debo admitir que me diverti mucho cazando sus ridiculos publicos jeje)..... Estamos casi igual de pior como los pobres aquellos del surimi (citando frases celebres de eruditos de la farandula...) lo pior de lo pior es que las gentesssss hacen lo contrario a las recomendaciones, entran en panico, hacen preguntas estupidas y ya que ven que tienen un dia libre salen al cine, de paseito por el centro o a hacer alguna cosa de esas..... Buen momento para hacer una marcha, mitin, o protesta, sin duda....
Lo bueno fue que me libró de abrir salones hoy, esa es una gran felicidad que dudo que me dure mucho..... Por hoy me despido con la frase que esta muy inn el día de hoy "VAMOS A MORIIIIIIIRRRRR!!!" (aunque no sea cierto jaja!)

Oscar Miyamoto dijo...

Sublime! adjetivadora mordaz :).