martes, 24 de marzo de 2009

Réquiem


Mis amigos son la tierra donde me habrán de enterrar...
Marcial Alejandro


Así son las historias portentosas: se van dejando un insondable nudo en la garganta. De manera súbita, se nos fue Marcial Alejandro.

Desde mi niñez más lejana tuve acercamientos a su música, acompañado de Rafael Mendoza y David Haro. Como un brevísimo homenaje... que nos lleve la tristeza, antes de sentir rencor

El óbito es significativo y lastimoso, como una vela que una lluvia apagó sin que nadie lo esperara.

Ya habrá tiempo en estas entradas para escribir de otros finales. Sívase este texto como un réquiem para el dichoso compositor que nos dejó su mejor legado:



1 comentario:

Iceberg dijo...

Para ser inmortales hemos nacido.

El Iceberg también
se consume en sí mismo.

Sí, sí, ha muerto físicamente un grande de la trova. Pero es inmortal su guitarra, el canto, la poesía, la trissssteza que nos provoca. Su amor por Eugenia León (suspiros antiperredistas).

Es 1985, México tiembla, pero de emoción; en España, Eugenia León canta como nunca: El Fandango Aquí, el autor Marcial Alejandro. Los conocí en las peñas, allá pór mi adolescencia; en el mundo estudiantil, y han formado parte del acompañamiento musical de mi existencia.

Es 1985, Eugenia León gana por méritos propios (de gran intérprete) el OTI Internacional.
Después sus grandes éxitos con el propio Marcial. Poeta y cantante
grande.

Es 2009. Sí, sí, el mejor homenaje es escucharlo cantar solo sus composiciones. Y claro yo seguiré escuchándolo con su gran amor Eugenia León. Musa, inspiración, daimon, una flecha atravesando el mundo del presente indicativo.