miércoles, 11 de febrero de 2009

Échenme la Sal


Primero colgaron la prohibición como conocidos signos en las paredes y nos relegaron a un afuera eterno, condenándonos a un permanente exilio de los tibios interiores: si quiere usted fumar, haga el favor de hacerlo allá afuera y sáquese de aquí. Los empecinados viciosos de las humaredas arremetimos primero para después hacer mutis ante el oprobio color verde brócoli y el victorioso cantar de los saludables hipócritas.

Después se les acabó la fiesta. Hablo por un ellos anónimo y no por mí porque mis madrugadas las paso en mi recogimiento y no en un bullicioso subterfugio de escándalo y bebidas galantes: si quiere usted fiesta, haga el favor de hacerlos en su casa porque cerramos a las dos y media; así que vaya pensando en irse de aquí. Los primeros en poner el grito en el cielo fueron los propietarios del guateque y el agasajo, quienes de seguro no tendrán otra más que fumarse la naciente normativa.

Finalmente nos retirarán los saleros de la mesa y departiremos lo insipido en nombre de la salud. Si quiere usted condimentos, haga el favor de traerlos usted mismo, es por su bien. Imaginemos la comiquísima imagen de los necios salados desenfundando en el misterio de lo ilícito un salero de su bolsa para rociarlo en los alimentos como si se tratáse de un arma.

Tal parece que la pauta a seguir es una lastimosa intromisión en los hábitos del ciudadano promedio. No fumar, no tomar, no desvelarse. ¿No es acaso una pavorosa grosería? ¿No es una cobarde bravata de quienes se gastan sus salarios en excesos tan extravagantes como antiestéticas Hummers y lujos insultantes? Insolencias públicas e hipócritas, mogijatas desfachateces, desvergüenzas contradictorias, un cúmulo de miserables sentencias sin fundamento...

Las prohibiciones van más allá de lo meramente saludable y se inmiscuyen en el terreno de lo sumamente personal. En Chihuahua, en cierta escuela de enfermería han restringido el uso de piercings a los alumnos varones: dicriminación muy bien delimitada. Ya ni hablar de quienes injurian contra las minifaldas y los escotes, o los alborotos recientes de destacados medallistas olímpicos, o bien las interrupciones de Verdi en Radio Educación por la tan sobajada reforma electoral.

Se ha vuelto costumbre las recalcitrantes intromisiones de quienes se ufanan de buscar lo mejor para el colectivo. Es como si dijeran vuelváse asceta y entierre sus placeres en el jardín.

Evocando a la mogijatería y una violenta simulación de bienestar para someternos a lo bien visto por un reducido grupo de fanfarrones. Luego vendrán las regulaciones del pensamiento. 

Éstos sí que nos están echando la sal.


3 comentarios:

Jonathan Villicaña dijo...

Ya lo dijo clap your hands say yeah!!!

GIVE ME SOME SALT!!!


Sally hit the pavement
Wineglass in her hand
Sally's rearrangement
I'll never understand
But little did I wonder
(little did I try)
her little bit of thunder
her little bit of lightning
(lightning)

Sucka sucka MC
Sing my favorite song
Sing it for the dancing
Sing it for somber one
Curious velocity
Brought me to a halt
Flatten me my baby
Gimmie some salt

She was always asking
Where's the nearest bar?
Pedal on the gas kid
Getting playing hard hard
I was in the kitchen
Cooking up a shark
Sally's out preparing
Witty remarks

*Midnight Star* dijo...

Wow wow wow, verdaderamente ahora si que me dejas sin palabras... Mi querida y admirada Dari, yo siempre he sido admiradora de la elocuencia de tus palabras pero hoy si dejame decirte que estoy en completo y total desacuerdo con lo que dices... Me parece que quejarse por quejarse es una cosa fatal.

Primero que nada dejame hacerte un breve recordatorio "Más de 40 mill. de mexicanos son obesos; México ocupa el 2do lugar en el mundo con este problema; el 40% de los casos de hospitalización se relaciona con el sobrepeso"

Y entonces dirás... y a mi que? Pues si, a ti que... la gente deberia hacerse responsable de su propia salud y sus decisiones pero eso sucederá algun día... en el país de la utopía claro.

Y dejame decirte, yo que he estado por muchos años padeciendo en carne propia el terrible sobrepeso, no hay forma mágica de arreglarlo si no empezamos con las restricciones...

De esas leyes restrictivas primero vino el cigarro... pues si, hay que respetar la eleccion y salud de los no fumadores, luego los antros... haz notado que ultimamente la juventud no se caracteriza por ser super responsable de sus actos y moderada en su consumo?

Y ahora la sal, pues si.... Tenía que ser, si asi como estamos somos un pais de tercer mundo, ahora imaginatelo muchisimo mas repleto de gorditos que no puedan ni moverse? A donde iriamos a parar?

A grandes males acciones radicales, llamame excesivamente conservadora o simplemente anticuada .... pero eso opino. Es nuestro deber como profesionales siempre analizar el otro lado de la moneda ;)

Iceberg dijo...

ÁNGEL.
"Las ciudades se han
convertido en el vertedero de
problemas engendrados y gestados
globalmente." Zygmunt Bauman.

En las soledades nocturnas eres una imperceptible figura de viento;
sí un ángel de sombra especial que habita entre el sueño y el insomnio
la vigilia y el ensueño, la duda y la certidumbre.

Que no seas un ángel es la incerteza más probable, hoy sé que algo ocurrío con tus alas de trueno
por eso te quedaste este instante en mi pesar. No sé en qué momento renueves la noche citadina con tu vuelo.

No sé tampoco por qué los ángeles color profundo me siguen, tal vez intuyan mi vida entre telones, o entre fantasmas. De cualquier modo eres un ángel, estás aquí, te siento. Anoche te vi de soslayo -me mirabas-, me parecío ver tu rostro sonrosado.

La otra vez no había luz artificial y la noche estuvo más oscura que nunca. Sé que una banda de ángeles vino por ti. No sé por qué no partiste si ya percibo tu aletear. Yo tengo muchas desventajas respecto a ti: eres atemporal, inmortal y amoral.

Eres un ángel que me ve a los ojos desde su sabiduría ancestral y me mira con conmiseración por mi inútil saber, ¿quién mirara con tus ojos para verlo todo como acciones? Eres un ángel jugando con las nubes nocturnas, viviendo entre la vigilia y el insomnio de mi simple mortalidad feliz.

Ángel, ángel,ángel, vuela.
No vueles, quédate aquí.